La naturaleza es sabia y nuestro cuerpo es una máquina perfecta que reacciona directamente a cada elemento que introducimos en él. Somos lo que comemos y muy a menudo nuestro estado de ánimo, nuestra salud y hasta nuestros pensamientos están condicionados por la alimentación que llevamos.

Es precisamente por eso que últimamente la nutrición ortomolecular ha ido incrementando el número de adeptos e interesados en cuidarse a un nivel que va más allá de lucir una bonita figura. La nutrición ortomolecular nos enseña que la comida puede ser nuestra mejor medicina.

Todas las dietas détox hablan de eliminar toxinas y depurar el organismo para liberarlo de todo aquello que no necesita. Y esta depuración siempre va asociada a perder peso o adelgazar, pero en realidad es mucho más.

Sabemos que nuestro cuerpo está preparado para limpiarse por sí solo y existen órganos que trabajan precisamente para eso. Lo que ocurre es que a menudo estos órganos requieren un poquito de ayuda para evitar que determinadas sustancias acaben perjudicando tu salud.

La pregunta es: ¿qué órganos son estos y cómo podemos ayudarlos? ¿Qué supone para nuestro cuerpo eliminar toxinas?

Los órganos que eliminan las toxinas de nuestro organismo de forma natural son: el intestino grueso, los riñones y vejiga, la piel, los pulmones, el hígado y la vesícula biliar, entre otros.

Pero existen, además, otros mecanismos bioquímicos que sirven para eliminar sustancias no deseables que, al depositarse día tras día en nuestras células y tejidos, acaban provocando enfermedades.

Basta con conocer algunos ejemplos demostrados científicamente para confirmar que vale la pena prestar atención a lo que nos metemos en la boca.

¿Sabías que tu cerebro está formado por un 60% de grasas?

Conviene eliminar los depósitos de sustancia beta amiloidea que se depositan en las neuronas y que acaban provocando la enfermedad de Alzheimer.

¿Cómo?

Ayudando a la producción y mantenimiento de la mielina, que recubre y protege las neuronas. Para ello es imprescindible consumir ácidos Omega-3 y Omega-6, que encontrarás en frutos secos, pescados azules (salmón, atún, trucha, anchoa, bonito), aceite de oliva, aceitunas, semillas y aguacate.

¿Sabías que tus huesos están hechos de tejidos y células?

Conviene eliminar los depósitos de ácido úrico que acaban ocasionando problemas articulares y reumáticos.

¿Cómo?

El consumo habitual de frutas y verduras ayuda a bajar los niveles de ácido úrico en la sangre y mejora el aparato osteoarticular, debido al aporte de minerales alcalinos.

Lo que pocos saben, también, es que las toxinas tienen polaridad por el tejido adiposo y, por tanto, nos harán engordar. Por suerte, como la propia ciencia indica, los alimentos ricos en antioxidantes (frutas, verduras y semillas) y con poder lipolítico (como el té verde) ayudan a quemar las grasas y a que no se acumulen en nuestro cuerpo.

Por lo tanto, la buena noticia es que estos depósitos de toxinas se neutralizan con sustancias que provienen de nuestra alimentación, así que nada mejor que una alimentación sana y equilibrada para que la máquina de nuestro cuerpo continúe funcionando durante mucho tiempo.