Te lo has propuesto: quieres empezar a cuidarte y esta vez va en serio. Has elegido una dieta para perder peso en poco tiempo y estás decidida a cumplirla a rajatabla.

¡ERROR! Si estás de acuerdo con la frase anterior, lo más probable es que fracases en el intento de adelgazar. La primera recomendación para que los resultados de tu dieta sean óptimos es que no pienses en ella como una dieta exprés, si no como un cambio de chip hacia un estilo de vida más saludable y duradero. Este es el error más común, pero cometemos muchos otros:

 

Cuestión de tiempo

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En la era de la inmediatez y de la vida acelerada, estamos demasiado acostumbrados a tenerlo todo ya, incluso cuando se trata de nuestro propio cuerpo. ¿Acaso una embarazada puede minimizar el tiempo de gestación para tener a su niño en brazos lo antes posible? Suena absurdo, ¿verdad? Pues algo parecido es lo que hacemos cuando pretendemos que nuestro cuerpo reaccione de un día para otro a la dieta sana. Lo primero que hay que tener claro cuando piensas en perder peso es que requiere tiempo y dependerá, sobre todo, de la capacidad de adaptación de tu metabolismo.

 

El milagro lo haces tú, no las dietas

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Las dietas exprés pueden ser un buen comienzo para poner el cuerpo a 0 e iniciar la carrera hacia la vida saludable, pero hay que tener claro que los milagros no existen. Sirven como inicio, no como varita mágica. Una vez terminada la dieta, será tu responsabilidad mantener una alimentación equilibrada y respetar una ingesta calórica adecuada a tus necesidades.

Las terapias détox, por ejemplo, también son muy útiles para restaurar el organismo y prepararlo para un cambio de hábitos; conviene hacer una al mes, por ejemplo, pero nunca convertirla en una rutina diaria. De hecho, lo habitual es que los Planes Détox vayan acompañados de unas pautas alimentarias, más allá de los licuados depurativos, para que puedas continuar comiendo bien al terminar el plan.

 

Que no te pese la báscula

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¿Has pensado ya cuántos kilos quieres perder? ¿2? ¿5? ¿10? Olvídalo. Un fallo muy común cuando queremos adelgazar es obsesionarse con el número de kilos y acudir a la báscula cada media hora para ver cuántos gramos hemos conseguido eliminar. Repetimos: el cuerpo no es una máquina y se toma su tiempo para quemar, eliminar, depurar y recolocarse.

Un consejo: cambia la báscula por una cinta métrica para medir tu contorno o bien por una cámara de fotos para ir observando el cambio progresivo. Cambia la palabra adelgazar por estilizar y verás cómo tu cuerpo va cogiendo forma poco a poco. Te gustará verte.

 

Estos son solo algunos de los errores más comunes cuando queremos perder peso, pero hay muchos más. Comprueba si estás cometiendo alguno y empieza a corregirlo:

Confundir sed con hambre: hidratarse bien es la clave para una dieta sana, pero también para lograr una mayor saciedad. Prueba con agua détox, tés o infusiones.

Saltarse la cena: no te lo creerás, pero realizando 6 comidas al día puedes adelgazar antes que si empiezas a saltarte alguna.

Light no significa sano: mucho cuidado con la trampa de los productos light. Tienen menos calorías que su homólogo no light, pero eso no significa que no engorden, ya que, además, suelen contener mucho azúcar añadido.

Hacer solo dieta: recuerda que por muy bien que comas, si no realizas actividad física, todo el proceso se ralentiza y tardarás mucho en ver resultados satisfactorios. Ponte tu música favorita ¡y empieza a moverte!