Tú también quieres comer comida real y te encantaría incluir en tu dieta todos esos superalimentos que tantos beneficios aportan a tu salud. Y parece que la sociedad te exige que sepas contar calorías, sumar porcentajes de vitaminas, hidratos, proteínas, azúcares…

¿Y si te dijéramos que la comida rápida no tiene por qué ser mala para la salud?

La comodidad no es mala. La falta de salud sí. La clave está en saber elegir.

Cada vez que oímos el término comida rápida o fastfood, inmediatamente nuestra mente nos trae la imagen de una hamburguesa con patatas y montañas de calorías.

Parece que hoy en día uno solo tiene dos opciones: o renunciar a todo y pasarse horas en la cocina, tratando de elaborar recetas saludables y nutritivas cada día o entregarse sin remordimientos a la comida basura, por falta de tiempo y de ganas.

Es probable que no te guste cocinar. No pasa nada. Quizá no se te da bien crear menús sanos y nutritivos, platos jugosos dignos de Instagram. Quizá te preocupe no estar siguiendo una dieta equilibrada, cumpliendo con todas las recomendaciones de salud y nutrición que vas leyendo aquí y allá.

¿Hay que elegir entre comer sano o tener una vida activa? 

No. Tu realidad es que tú quieres cuidarte, pero ni eres experta en nutrición, ni eres buena cocinera. ¿Debes renunciar a una dieta equilibrada, nutricionalmente completa y conformarte con alimentos procesados/precocinados?

Un estilo de vida saludable no debería ser difícil, no debería consumir tu tiempo. Ni hacerte sentir constantemente que no lo estás haciendo bien. Simplifica.

Hay cambios que puedes implementar para cambiar tu vida poco a poco y formar parte de la población que se cuida y se preocupa por su alimentación, pero sin amargarte ni sentir frustración.

Si quieres saber si estás siguiendo la dieta adecuada ahora mismo, descúbrelo con este TEST.