MENTE

La verdadera clave para adelgazar: tu cerebro

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Queremos adelgazar rápido y queremos adelgazar en casa. Estos son los ejes que ahora mismo dirigen nuestra preocupación sobre alimentación y aspecto físico. Se acerca el momento de salir a la calle, las playas, las piscinas y nuestra mente ya se pone en modo “operación bikini”. Lo curioso es que en realidad, estas dos metas que parecen tan superficiales esconden en el fondo un deseo y una inquietud emocional que tiene que ver con el momento que estamos viviendo.

Cada vez más, nos damos cuenta de que nuestro peso y nuestra salud están directamente relacionados con nuestras emociones y, en definitiva, con nuestro cerebro. La psico-neuro-nutrición o neurociencia aplicada a la nutrición está ahora en auge porque precisamente se encarga de investigar las conexiones cerebrales que influyen en nuestro comportamiento alimenticio y en nuestro metabolismo.

Adelgazar y emociones

La clásica escena de la mujer deprimida hinchándose a helado en el sofá nos da la clave de este nuevo enfoque de la dietas de pérdida de peso: lo que guía nuestra relación con la comida son principalmente nuestras emociones. Esto explicaría por qué durante el confinamiento más de uno se ha rendido y ha tratado de aliviar el estrés con comidas recurrentes y calóricas.

Y por esta misma razón muchas dietas adelgazantes acaban siendo un fracaso. Porque si pretendemos realizar un cambio real de pautas de alimentación y encaminarnos hacia un estilo de vida más sano, con un peso saludable y una figura con la que nos sintamos a gusto, el primer paso no es la báscula, ni las ensaladas, ni el ayuno détox, ni el deporte. El primer paso está en nuestro estado de ánimo, en nuestra mente.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando comemos?

Si bien siempre hemos catalogado el comer como un acción fisiológica y de mera supervivencia, hoy los estudios nos revelan una función neurofisiológica, muy vinculada al placer, al estrés y, en general, a nuestros pensamientos y emociones.

Y aquí entran en juego, sobre todo, las hormonas y los neurotransmisores que regulan nuestro metabolismo. Cuando la comida se involucra dentro del proceso emocional y la utilizamos para sentirnos mejor, para distraernos, para socializar, etc., el cerebro libera las hormonas del placer: serotonina y dopamina. De esta manera, creamos un recorrido neuronal que asocia la comida a emociones positivas y que suele ser bastante adictivo. Es lo que se conoce como Sistema de Recompensa, muy similar al que se utiliza en los experimentos con ratones de laboratorio, y que básicamente consiste en vincular una acción concreta a una respuesta afectiva agradable.

¿Cómo entrenar a tu cerebro para adelgazar?

Teniendo todo esto en cuenta, parece lógico plantear cualquier plan de adelgazamiento partiendo de un entrenamiento más psicológico que físico.

En lo que a dietas détox se refiere, la clave del éxito está sin duda en el cambio de actitud y de ahí que sea muy recomendable reforzar el plan depurativo con un acompañamiento emocional, mediante sesiones de coaching motivacional que nos ayuden a:

  1. Comprender por qué nuestro cuerpo necesita limpiarse.
  2. Reconciliarnos con nuestra propia imagen.
  3. Programar nuestro cerebro para favorecer la pérdida de peso natural.
  4. Reeducar nuestra relación con la comida.
  5. Identificar las emociones que vinculamos a la comida y corregir conductas perjudiciales.

5 consejos para adelgazar según la psico-neuro-nutrición

  1. Presta atención a tu respiración. A menudo, lo que creemos que es hambre es simplemente ansiedad y basta con detenerse un momento a regular nuestra respiración, marcando unos tiempos de inhalación y de exhalación para que poco a poco se deshaga el nudo que nos aprieta el estómago y que pretendemos calmar con comida que solo nos hará sentirnos peor.
  2. Escucha a tu cuerpo. Desde la piel hasta los músculos o los órganos internos… el cuerpo nos habla constantemente y nos da pistas de lo que nos sobra o nos falta a nivel nutricional, pero también a nivel emocional. Una barriga hinchada puede hablarnos de una carga emocional no resuelta, un dolor de garganta puede indicarnos algo que guardamos y no nos atrevemos a decir, etc. Es esencial atender a estos mensajes para buscar recursos no físicos que resuelvan nuestro malestar.
  3. Conecta con tus emociones. Si has identificado el foco de tu malestar físico, ahora toca ahondar en la causa y atreverse a ponerle nombre a la emoción que está alterando nuestras funciones fisiológicas.
  4. Elimina lo tóxico. En términos de alimentación pero también relaciones o conductas que impiden que nuestro organismo fluya con normalidad y se produzcan estancamientos de grasa, kilos extra, problemas digestivos, etc.
  5. Introduce pequeños cambios en tu dieta. Opta por una dieta limpia y depurativa en la que predominen las verduras. Empieza por aquellas que te gusten más e incrementa su presencia en tu menú semanal progresivamente. Sustituye los fritos, bollería y comida procesada por recetas détox que marquen a tu cerebro un nuevo camino con una mejor recompensa: tu salud física y tu bienestar emocional.

Meditación y coaching, tus grandes aliados

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En los tiempos que corren, la emoción más común en nuestra sociedad es la ansiedad, muy relacionada con el estrés, que puede manifestarse de múltiples maneras. Desde el campo de la psicología y las terapias mindfullness hace tiempo que se viene insistiendo en la importancia de reservar un tiempo y un espacio para guardar silencio y conectar con la paz interior en medio de tanto ruido.

Ahora también desde el terreno de la nutrición nos parece importante insistir en esta práctica y convertirla en rutina para poder canalizar todas las emociones de una manera sana y evitar utilizar la comida como vía de escape. Como has visto, la respiración es un elemento fundamental para controlar el hambre y evitar atracones innecesarios, por eso la meditación se convierte en un recurso muy eficaz para perder peso en casa.

Desde ahora, en Dietox, nuestros planes détox incluyen un extra: acompañamiento guiado mediante sesiones de coaching en forma de podcasts para que no solo hagas limpieza y restaures las funciones fisiológicas de tu organismo, sino que también hagas un reset emocional que te permita lograr tus objetivos desde una perspectiva global y completa de tu cuerpo y tu mente.

Para este verano, hemos diseñado el Plan Revolution Reset, con una duración total de 21 días, que puedes dividir en 2 fases de 11 días cada una. Por primera vez, ofrecemos apoyo emocional a la transformación física porque creemos firmemente en los postulados de la psico-neuro-nutrición. La revolución de la operación bikini es esto: empezar a cuidar nuestras emociones para que se reflejen en nuestra salud y nuestro cuerpo.

 

¿QUÉ ES EL PLAN REVOLUTION RESET?

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